Solicitan la intervención del Municipio para ordenar la feria del barrio Perón
PUERTO MADRYN
La feriante que utilizó la banca del vecino en la tercera sesión ordinaria del año en el Concejo Deliberante, expresó la situación de descuido y «tierra de nadie» del predio, y el único que puede ordenar es el municipio, ni siquiera la Asociación Civil Costa Azul que se creó hace dos años.
Laura Guttig es feriante junto con sus padres jubilados, quienes iniciaron el puesto y ahora ella lo continúa, y contó a El CHUBUT que les sirve económicamente para solventar los gastos mensuales. Expresó que son alrededor de 450 feriantes, en su mayoría mujeres, y muchos extranjeros.
«Es un poco tierra de nadie, aunque la situación se fue frenando con el trabajo que fuimos haciendo con Abel (secretario de Producción municipal), pero costó bastante, y pedimos la banca del vecino para que nos ayuden para organizar la feria, porque la gente feriante, alrededor de 450 personas, no se pueden hacer cargo, porque no tienen herramientas, no tienen tiempo, funciona mucho con las voluntades y fuimos organizándola de varias maneras. El tema del baño se solucionó cuando intervino el municipio», contó Guttig.
“Lo que propusimos es por qué el municipio no le da un puesto a cada feriante estable un carnet, porque nadie tiene autoridad en la feria y solucionamos el problema de cada fin de semana, donde ocupan los puestos o viene la Asociación Costa Azul y lo vende”. Según indicó Guttig, la respuesta municipal fue “que si ellos hacen algo sí dejan un montón de gente de la feria afuera. Y se puede cortar que si alguien no viene, se le cobre el puesto, hay situaciones distintas”.
No hay vínculo con Costa Azul, «porque hubo muchas situaciones de maltrato, en mi situación personal, la que es presidenta de la asociación le pegó a mi papá, aunque lo niegue, un hombre grande y paciente oncológico, y terminamos en el hospital, entonces no tengo ningún vínculo. O hay situaciones que utilizan el enchufe sin permiso, y vienen y te prenden fuego, por todas estas cuestiones nosotros fuimos a pedir ayuda. En la feria hay mucha gente mayor grande trabajando, mujeres, y extranjeros, en su mayoría bolivianos, más que paraguayos, chilenos, o dominicanos. Y todo esto impactó en que mucha gente dejó de ir, que regularmente venía».
Por último, respecto a la respuesta del Concejo Deiberante, comentó que se comunicaron e indicaron que se organicen, y Guttig manifiesta que «hay un reglamento de convivencia firmados por muchos feriantes, lo que no hay es voluntad, porque quieren trabajar y no tener reunión de reunión».
