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Las ballenas adultas no murieron por la misma causa que los ballenatos

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Las ballenas adultas no murieron por la misma causa que los ballenatos

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Los análisis realizados por científicos del CENPAT-CONICET detectaron una bacteria asociada a cuadros de septicemia en muestras de ballenatos, mientras que para los ejemplares adultos se estudia la posible incidencia de floraciones algales nocivas. Los especialistas advierten que todavía no hay conclusiones definitivas.

Las muertes de ballenas francas australes registradas en las últimas semanas en las costas de Chubut son objeto de una investigación que reúne a especialistas del CCT CONICET-CENPAT y distintos organismos provinciales y científicos. Los estudios buscan determinar las causas de los fallecimientos, tanto de crías como de ejemplares adultos, sin descartar hipótesis mientras se reúne y analiza nueva evidencia.

Sin embargo, en las últimas horas se multiplicaron los rumores por redes sociales, algunos de los cuales aseguraban que se había dispuesto la prohobición de ingresar al mar en la costa de Puerto Madryn, algo que es una "fake news".

Según comunicó este jueves el CENPAT en sus redes sociales, en el caso de los ballenatos muertos, se enviaron más de 100 muestras correspondientes a 29 ejemplares a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Los análisis detectaron la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria asociada a casos de septicemia.

 

 


 

 

Un antecedente científico de 2016, en el que participó la investigadora del CENPAT-CONICET Carla Fiorito, documentó la presencia de esta bacteria en lesiones de ballenatos de Península Valdés provocadas por ataques de gaviotas cocineras. Las heridas constituían una vía de ingreso del microorganismo y podían favorecer el desarrollo de infecciones.

Sin embargo, los investigadores advierten que ese antecedente aporta información para comprender algunos problemas sanitarios de las crías, pero no permite explicar por sí solo las muertes registradas actualmente.

La hipótesis de la marea roja

La investigación también contempla los fallecimientos de ballenas adultas, cuyos ejemplares hallados recientemente no presentan, hasta el momento, signos compatibles con el mismo cuadro bacteriano detectado en las crías.

En estos casos, una de las hipótesis que se analiza es la posible incidencia de floraciones algales nocivas, conocidas popularmente como marea roja. Se trata de fenómenos naturales que pueden generar toxinas capaces de ingresar al organismo de las ballenas a través de su alimentación.

 


 

 

Los antecedentes registrados en 2022 y 2024 justifican que esta posibilidad sea investigada, aunque los especialistas remarcan que todavía no se puede confirmar que sea la causa de las muertes actuales.

La transferencia de toxinas a mamíferos marinos, entre ellos ballenas y lobos marinos, a través de las redes tróficas marinas ya fue documentada en trabajos científicos encabezados por las investigadoras Valeria D'Agostino y Mariana Degratti, integrantes del CENPAT-CONICET en Puerto Madryn.

Un operativo conjunto

Los especialistas del CCT CONICET-CENPAT pusieron a disposición sus conocimientos, experiencia y capacidades técnicas para colaborar con los organismos responsables de la gestión y la respuesta sanitaria. La tarea se apoya en más de tres décadas de investigación sobre mamíferos marinos en la región.

El operativo cuenta con la participación del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, liderado por la doctora Marcela Uhart; la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Turismo de Chubut; investigadores del CENPAT-CONICET; la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Red de Fauna Costera de la provincia.

Entre las tareas que se llevan adelante figuran las necropsias y la toma de muestras orgánicas para análisis científicos y microbiológicos.

Además, se realizan muestreos progresivos de agua y moluscos en los golfos Nuevo y San José para medir los niveles de microalgas y ficotoxinas. También se desarrollan evaluaciones estadísticas de temperatura, parámetros físico-químicos y patógenos virales en el agua, junto con indagaciones sobre posibles relaciones con variables climáticas y atmosféricas.

El objetivo es reunir evidencia suficiente para identificar los factores que podrían estar relacionados con las muertes.

La importancia de la evidencia científica

Desde el CENPAT remarcaron que comprender las causas de este fenómeno requiere tiempo, tanto para procesar y analizar las muestras como para contrastar hipótesis y revisar antecedentes científicos de distintas partes del mundo.

La salud animal, la microbiología, la ecología, la oceanografía y el estudio de los ecosistemas aportan perspectivas complementarias para abordar una problemática compleja. La integración de estas disciplinas permite formular nuevas preguntas, orientar estudios y determinar qué aspectos necesitan mayor investigación.

Mientras continúan los trabajos, los especialistas recomendaron respetar los perímetros de seguridad establecidos, no acercarse a los restos de los animales, evitar llevar mascotas a las zonas donde se encuentran y consultar únicamente fuentes oficiales para informarse sobre la evolución de la situación.

Por el momento, la investigación continúa abierta y los resultados disponibles no permiten establecer una causa única que explique todas las muertes registradas en las costas chubutenses.
 

Fuente: JORNAD WEB

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