
El aumento de los servicios, bolsillos en rojo y desconfianza creciente: qué les preocupa a los chubutenses y cómo impacta en la imagen presidencial.
El ajuste económico tiene un correlato claro en la vida cotidiana de los chubutenses. Lejos de ser una discusión abstracta, los aumentos en los servicios públicos se convirtieron en la principal fuente de malestar social en la provincia.
Según la última medición del ánimo social en Chubut elaborada por la Consultora SocialData, realizada entre el 17 y el 20 de enero de 2026, el 68,9% de los encuestados señaló a las tarifas como la preocupación que más afecta su día a día, una cifra que no deja margen para interpretaciones livianas.
Muy por detrás, pero todavía con niveles elevados de preocupación, aparece el deterioro del entorno urbano. El 49,6% mencionó el estado de las calles y de su barrio, un dato que expone déficits persistentes en la gestión de lo cotidiano y una sensación de abandono que atraviesa a buena parte de las ciudades chubutenses.
El cuadro económico personal completa el núcleo del malestar. El 46% de los consultados afirmó estar preocupado por su economía personal, el 44,2% teme no llegar a fin de mes y el 42,1% señaló a la inflación como un problema central. En otras palabras, casi la mitad de la población siente que el ajuste no es un concepto técnico, sino una presión constante sobre ingresos que no alcanzan.
La inseguridad (45%) y la preocupación por el rumbo del país (44,8%) terminan de delinear un escenario de incertidumbre extendida. La lectura política es inevitable: cuando el horizonte económico se vuelve difuso, la confianza en la conducción nacional se resiente.
La gestión de Milei
Ese contexto explica en buena medida la evaluación del Gobierno de Javier Milei en Chubut. La gestión presidencial aparece claramente tensionada por sus propios efectos sociales, según el trabajo de SocialData.
El 46,8% de los encuestados la califica como mala o muy mala, frente a un 39,3% que la valora de manera positiva. La brecha negativa no es abrumadora, pero sí suficiente para mostrar que el respaldo social al rumbo económico está lejos de ser mayoritario.
Más aún, el dato adquiere mayor peso si se lo cruza con el listado de preocupaciones: tarifas, inflación y dificultades para sostener el consumo básico encabezan el ranking.
En ese marco, la promesa de orden fiscal y equilibrio macroeconómico parece no compensar, al menos por ahora, el costo social percibido del ajuste.
Sin embargo, analizando los casos por separado, la mayoría de los chubutenses que consideran a la gestión de Milei como muy buena o buena, respondieron que su situación económica está igual que hace dos años, le preocupa no poder llegar a fin de mes y también su futuro laboral.
Pero el pesimismo domina la escena de 2026 en adelante: el 45% de los chubutenses consultados dijo que ve a su futuro “complicado”, y sólo el 17% tiene una visión optimista.
Fuente: Jornada Web